Mittwoch, 5. Dezember 2007

Después de haber partido desde Lauterbach junto con mi papá Hènnard, arribamos al centro de Harlzbornn, por donde se encuentra el colegio de mi hermana Adgrét, a lado de la casa de uno de mis más grandes y gratos compañeros de mi carrera de Chemotechnik, Axandren Mauran. Me dejó donde siempre, sobre la calle de Doctor Coss, frente al nuevo Seven Eleven que se halla en la esquina de Morelos.

Nos despedimos con señas, y cada quien se fue hacia su propio destino. Él a su trabajo y yo hacia mi Alma Mater: Klairebeaux Mehnarins. Crucé el camino de la acera que se halla entre la calle de Dr. Coss y la de Zuazua, y casi al llegar a esta última, divisé a una linda mujer a quien creí que me acompañaría durante mi travesía matutina por el metro, pero al ver que se dirigió al estacionamiento contiguo, mis quimeras se deshicieron y seguí mi camino.

Llegué a la entrada de la estación y bajé los ejercitantes escalones, que comúnmente los subo corriendo cuando no hay alguien que me vea. Seguí el túnel que más adelante da a una sala circular donde están las máquinas vendedoras de boletos. En el pasillo anterior vi a otra mujercita, más joven y con un aire estudiantil. Quise apurarme para obtener mi boleto, si se podía, antes que ella y llegar más rápido al paso del andén, donde podríamos toparnos.

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