Sonntag, 31. Mai 2015

Majeaux Mará. Cita #9: La gran cita

Me levanté temprano, no quería llegar tarde a nuestra novena cita. Por lo visto pasaríamos gran parte del día juntos y no quería dejar de lado a Dios fuera de mi gran día, por lo que quise ir a misa desde temprano. Salí cerca de las ocho de la mañana de mi hogar en Kristalia, tomando la ruta 211 York, pero bajándome en Miguel Alemán para tomar otra ruta y llegar más rápido al centro de Harlzbornn.

Llegué poco antes de las ocho y media al centro, sobre la avenida Colón y Cuauhtémoc. Sobre Pino Suárez tomé un taxi y me dirigí directamente hasta Il Asoiroir, donde está ubicada la parroquia de El Rosario. Llegué a mitad de la misa de las ocho de la mañana, y fui directamente a hacer fila para la confesión.

Solamente había una mujer sentada en la banca de espera para la confesión pero ella fue quien me afirmó algo. A pesar que en teoría "hay confesiones en todas las misas", en realidad hay confesiones a partir de las diez de las mañana del domingo. ¡Lástima!

Aún así, me quedé sentado donde mismo, esperando milagrosamente (pero en vano) a algún sacerdote madrugador que se acercara a confesarme. Cuando comenzó la misa de las nueve de la mañana divisé a una linda chica que conocí de la escuela de Ekimasce, pero de la carrera de Ingeniería Industrial y Administración (IIA).

Ella iba con sus padres a misa, pero inmediatamente fue a la banca para esperar también la confesión. ¡Qué linda mujer! Claro, no quise ahuyentarla tan pronto, hasta que tras pasar varios minutos sin ver a algún sacerdote confesando me preguntó que si iban a administrar tal sacramento, a lo cual yo le respondí con la verdad. Por lo tanto, ella se devolvió sin prisa hacia con sus papás y yo me quedé solo en la banca.

Hoy se celebra la fiesta de la Santísima Trinidad. El próximo jueves, 4 de junio, es Corpus Christi.

Al terminar la misa, faltaban casi quince minutos para dar las diez de la mañana. Sobre Eugenio Garza Sada tomé un taxi y fui al centro de Harlzbornn, sobre Juárez e Hidalgo. Tras haber desbordado del auto, caminé un rato por Morelos, yendo a entretenerme inútilmente en la tienda de Sanborns.

Le llamé a Majeaux Mará por teléfono para ver por dónde iba. Ya venía en camino. Tras varios minutos después llegó. Nos vimos por Interplaza, pero la plaza comercial no abriría sino hasta después de las once de la mañana.

Entonces decidimos ir al restaurante de El Nuevo Mundo a desayunar. ¡Había demasiada gente! Tuvimos que separar nuestra mesa con mi chamarra, que a esas horas del día ya me estorbaba, porque ya hacía demasiado calor y yo tenía esa prenda de sobra, estorbándome.

Hicimos fila para ordenar durante varios minutos. Platicamos sobre nuestra semana, el trabajo, su celular, nuestras familias, sobre nuestras amistades, nuestro plan, nuestra cita.

Finalmente ordenamos nuestro desayuno, un buffet para cada quien. ¿De bebida? Un jugo de naranja para mí, y un café para ella. Regresamos a nuestra mesa y comenzamos a desayunar, uno frente al otro. ¡Qué hermosa!

Tras haber comido deliciosamente, quisimos quedarnos un rato sentados, reposando la comida. Planeamos ir hacia la Alameda, donde tomaríamos el autobús que va directamente hasta el Planetario Alfa. Tras varios minutos descansando y conversando ligeramente, salimos a nuestro destino.

Al llegar a la Alameda el problema fue saber en qué preciso lugar se estacionaba el transporte del Planetario Alfa y cómo era éste. Así que dimos media vuelta por la plaza sin obtener algún exitoso resultado.

Como ya habían pasado más de diez minutos después de la una de la tarde, decidimos tomar un camión de la ruta 214 para ir por nuestra cuenta a Nibelünge, y allá por la avenida Calzada San Pedro y Vasconcelos tomaríamos un taxi.

Llegamos pronto a aquel municipio lleno de lujos, avenidas entre jardines enormes y mansiones opulentas. Frente a nosotros se encontraba la hermosa parroquia de Nuestra Señora de Fátima, entre las dos escuelas católicas del Colegio Labastida y el Instituto Franco Mexicano.

Caminamos por Vasconcelos, pasando por el antiguo local donde estaban los de Videódromo, para pocos segundos después arribar a la fantástica librería de BookSmart, a donde entramos para que Majeaux Mará conociera.

Una chica nos abrió y con gusto anduvimos viendo los muchos libros en inglés que tienen. Majeaux Mará se entretuvo mucho con los libros, especialmente con los de Harry Potter y con los que han servido para realizar películas, tales como "The Fault in Our Stars", la serie de "Divergent", los populares de "Hush Hush" y los muchos libros infantiles de Lego y Star Wars.

A mí gusto, hay pocos títulos en esa librería que llamen mi atención. Gracias a Dios que sí tienen una sección (aunque pequeña) de los clásicos. Y a Majeaux Mará también le encantan los clásicos. ¡Por eso me gusta!

Tras habernos entretenido unos minutos, salimos a la avenida, cruzamos, tomados de la mano y esperamos a que pasara un taxi. Ya tomándolo llegamos rápido al Planetario Alfa. Después de haber pagado en la taquilla pasamos a tomarnos unas fotos junto a las esculturas prehispánicas. Había una cabeza olmeca y Coatlicue.


Luego pasamos al edificio donde está el vitral hecho por el artista Rufino Tamayo. Ahí mismo entramos a una proyección dentro de una carpa en forma de iglú que trataba sobre el sistema solar y los deseos de encontrar vida en otro lugar del espacio por medio de los esfuerzos tecnológicos y científicos.


Cuando terminó la proyección de casi media hora, fuimos al museo, pasando antes por la gran hermosa fuente. Tomamos algunas fotos bajo la inmensa luz de la tarde. Al entrar al museo nos entretuvimos viendo a los peces en sus peceras. Dimos unas vueltas en el primer y segundo nivel del museo hasta entrar a la sala donde se iba a proyecta la película.


Mientras la función comenzaba aprovechamos para tomarnos unas fotos juntos en nuestros asientos.


Ambos estábamos cansados, con algo de sueño, ya que nos habíamos levantado algo temprano para vernos. Por tal motivo fue fácil para ambos cerrar por unos segundos los ojos y sentir cómo descansaba el cuerpo. Los dos queríamos dormir.

La película trató sobre el mundo que no vemos, sobre las cosas que quedan fuera del rango de la luz visible del campo electromagnético. ¡Increíbles cosas! Claro que para ser una película, era algo aburrida. Instructiva, pero aburrida. Al fin de cuentas era un documental, científico, impresionante por sus tomas y los efectos visuales, pero en cuanto a hechos, algo  que lo pude haber leído y creído de todos modos.

Al terminar la función paseamos un rato más dentro del museo. Vimos la tiendita de los recuerdos. Pasamos por la exposición de cosas basadas en inventos de Leonardo da Vinci y fuimos a comer algo ligero en la cafetería.

Ya al recuperar energías salimos a esperar el transporte que nos llevaría a la Alameda. Éramos un grupo pequeño, de aproximadamente unas diez personas. Había un señor desesperado por partir ya. Llegando a la Alameda tomamos un taxi para ir al Teatro Municipal José Calderón, donde se presentarían sus amigas que bailarían belly dance. Llegamos rápido y estuvimos esperando a que comenzara la función.

Ésta comenzó cerca de las cinco y media, duró aproximadamente una hora y se  presentaron varios grupos de baile, todos integrados por mujeres, desde adolescentes y jovencitas hasta mujeres de más de treinta años. Todas vestidas con indumentarias y accesorios orientales, algunas muy sencillas, otras muy ornamentadas.

Sinceramente fue un espectáculo agradable para el ojo masculino. Ver a tantas mujeres bailar, hacer movimientos sensuales sin ser nada erótico, y ver las lindas caras jóvenes y los pechos que bailaban al ritmo de la música. No podía uno más que disfrutar el momento, y pensar que es tan solo un evento de baile. ¡Qué cosas!

Al terminar la obra pasamos al escenario a saludar a las chicas. Le tomé una foto a Majeaux Mará con sus amigas. Nos despedimos de ellas y fuimos al centro a comer algo. Caminamos desde Juárez e Santiago Tapia hasta cerca de la Macroplaza donde, sin saber, estaba el evento del cierre de campaña de Ivonne Álvarez. De haber sabido no hubiésemos ido para ese rumbo.

Decidimos comer en el Subway que está sobre Escobedo. Mientras comíamos, platicábamos sobre temas laborales y amistades. Yo por dentro quería decirle que si quería ser mi novia pero sabía muy bien que no era momento. Ya se me había pasado la oportunidad de hacerlo en el Planetario Alfa y el día seguía avanzando y nosotros todavía no éramos novios. No llevaba prisa. Disfrutamos la comida y platicamos de temas normales.

Entonces llegó la hora de dirigirnos hacia nuestros hogares. Debido al evento de Ivonne Álvarez, tuvimos que ver la forma más rápida de salir del centro, ya que varias calles estaban bloqueadas y los camiones de las rutas de transporte público se desviaban y daban vueltas por lugares distintos a los comunes. Quedamos en tomar el primer camión que nos acercara a la casa de ella. Supuestamente nos separaríamos en algún punto pero yo no quería alejarme de ella. No sin haberle preguntado antes si quería ser mi novia.

Caminamos hasta la calle de Hermenegildo Galeana donde pasa la ruta 326, la cual ella toma para llegar a su casa. Vimos también pasar un autobús de la ruta 122, que pasa por Citadel y que, aunque no nos deja a ambos en nuestras casas, a ambos nos acerca a nuestros destinos y la consideramos tomar en caso de pasar nuevamente.

Tras esperar algunos minutos llegó la ruta 326 y nos fuimos juntos. Si el recorrido era largo por las desviaciones de la construcción de la línea del metro sobre Félix Uresti Gómez, todavía fue más largo gracias al cierre de campaña de Ivonne. El camión dio como tres vueltas cerca de la Macroplaza para finalmente salir del centro de Harlzbornn.

Majeaux Mará me preguntó durante el trayecto que dónde me bajaría y yo le dije que en Churubusco, ya que yo podría tomar ahí mismo, pero del otro lado de la avenida, la ruta 218. El sol ya se había ocultado, los dos estábamos cansados, habíamos pasados bastantes horas juntos y aún no éramos novios.

Ya al llegar a Churubusco nos bajamos del autobús y le comenté que la acompañaría hasta su casa. Como muestra de mi interés por hacer bien las cosas, tiré en el primer bote de basura mi botella de Pepsi, quitando todos los distractores posibles de mi objetivo.

Caminamos unas cuantas cuadras. Pasamos frente al parque de su colonia, que por cierto está muy bonito y muy bien cuidado. Tras haber pasado el parque mi mente y mi corazón entraban en batalla. Ya eran más de las nueve de la noche, la luna estaba presente sobre nosotros, esperando mi jugada. Yo me ponía nervioso por dentro.

Fue hasta que me armé de valor, pensando que debía comportarme como un hombre, hablar, tomar la iniciativa, hacer lo que tenía que hacer, y no esperar más. Esta chica me ha gustado desde el primer momento en que la conocí y lo impresionante ha sido que las cosas se han dado, pues ha habido continuidad y siempre ha habido interés recíproco. Es una chica muy linda.

"Majeaux, ¿y cómo se te ha hecho salir conmigo?", le pregunté finalmente, algo nervioso, pues mi voz se quebraba. "Muy bien", contesta sonriente y muy linda. "¿Y qué te ha gustado?", le pregunté curiosamente. Ella a su vez alegre, me dijo "Todo. Me ha gustado todo". ¡Guau! ¡Qué hermosa mujer!

Fue así como quise ser hombre, ser ese hombre enamorado. Le comenté que también ella era para mí una chava muy linda, muy buena, y entonces mis palabras salieron de mi boca. "¿Y te gustaría comenzar un noviazgo conmigo?", deteniéndome cerca de ella.

"¡Sí!", contestó muy alegre y tranquila. "¡Sí!", sorprendido dije a su hermosa y maravillosa respuesta. ¿Desde cuándo estaría esperando mi declaración de amor? Y fue entonces como nos abrazamos, y con tanto cariño le quise besar la cabeza, la frente, pero mi boca se topó con su naricita, ya que sus labios buscaban mis labios. Nos besamos entonces. ¡Guau! ¡Mi primer beso en años! ¡En años!

¡Qué fácil fue todo! No entiendo por qué uno se complica la vida, cuando todo puede ser muy sencillo. Y ella con su tierna y sencilla respuesta aceptó ser mi novia.

Nos abrazamos, seguimos besándonos. ¡Qué sensación! ¡Qué hermoso!

Quise encaminarla hasta su casa abrazándola de la cintura, pero su mano llevó a mi mano fuera de su cintura mientras caminábamos.

Al llegar cerquita de su casa, yo me sentía muy feliz, sorprendido, ¡enamorado!

Nos despedimos tiernamente, con besos. ¡Qué linda mujer!

Y antes de que terminara el día, la luna fue testigo de todo esto. Partí alegremente hacia Churubusco, donde tomaría el camión para ir hacia Beauvêttes y de ahí hacia mi hogar en Kristalia.

Y hoy, 31 de mayo, antes de las diez de la noche, Majeaux Mará y yo comenzamos nuestro noviazgo. Deseo en Dios que todo se siga dando de la mejor manera, porque yo sinceramente quiero haber bien las cosas y a ella la quiero mucho. ¡Y ella también me quiere mucho!

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